Quiénes somos
Vamos a pasarnos semanas dentro de tu casa. Antes de darnos las llaves, mereces saber quiénes somos, dónde estamos y por qué trabajamos como trabajamos.
Veinte años de obra en Vilanova
Reformas Vilanoví es una empresa de Vilanova i la Geltrú, con la oficina a pie de calle en el Carrer del Correu, 75. Ni marca de fuera con delegación, ni teléfono que responde desde otra provincia: la puerta se abre y estamos dentro.
Llevamos más de veinte años reformando viviendas aquí y en los municipios de al lado —Ribes, Roquetes, Cubelles—, y eso tiene una consecuencia que nos condiciona más que cualquier eslogan: nos cruzamos con nuestros clientes en el mercado, en la Rambla y en la puerta del colegio. En una ciudad de este tamaño no puedes entregar una obra mediocre y desaparecer. Nosotros ni sabríamos hacia dónde.
El equipo somos más de quince personas entre el oficio de casa y colaboradores que repiten con nosotros desde hace años. Trabajamos con proveedores que puedes ir a tocar —cocinas Schmidt, electrodomésticos Miele y Pando, materiales de Bauhaus, BigMat y Saltoki— y con tres reglas que no se negocian: el precio se cierra por escrito antes de empezar, partida por partida; quien te visita el primer día es quien te responde en la semana ocho; y la obra no se entrega hasta que el repaso queda a cero, con dos años de garantía firmados.
Lo bien o mal que nos sale no te lo vamos a contar nosotros: está en las reseñas de Google, que se publican solas, y en los proyectos entregados, barrio a barrio. Preferimos que lo compruebes a que nos creas.
Tres decisiones que nos definen
Las aplicamos en cada proyecto, también cuando nos cuestan dinero.
Hacemos pocas cosas
Integrales, cocinas, baños e interiorismo. No pintamos una habitación suelta ni arreglamos una persiana: hay buenos profesionales para eso, y no somos nosotros. Hacer pocas cosas es lo que nos deja hacerlas bien.
Decimos que no a tiempo
Si un proyecto no encaja con lo que sabemos hacer o con el calendario real que podemos cumplir, te lo decimos en la primera visita. Perder un encargo molesta un día; entregar una obra a medias persigue años.
La obra se enseña
Tu obra no tiene puerta cerrada: vienes cuando quieres, sin avisar. Y si al abrir una pared aparece algo imprevisto, lo ves con tus ojos y decides con el precio delante, no con un cuento por teléfono.
Ya sabes cómo pensamos. Si te encaja, lo siguiente es un café en el Carrer del Correu o una visita a tu casa.